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Un mundo de cabeza – Capitulo 2: Papá

            Hoy estuve ayudando a mí mamá en su jardín, a ella le encantan las flores y tiene muchas de todos los colores que adornan la entrada de nuestra casa. Cada domingo se dedica a ellas, las cuida con mucho cariño, una vez me regaño por haber aplastado varias con mi balón de fútbol, me dijo que debía ser más cuidadoso con ellas. Mis favoritas son los girasoles, son enormes y muy amarillos y siempre se posan sobre ellas distintas criaturas, mariposas, abejas y en ocasiones unos curiosos pajaritos que mi mamá dijo se llaman colibríes; es muy entretenido verlos entre las flores, mi papá dijo que bebían de ellas con su largo pico, son tan pequeños y extraños, una vez quise tomar uno entre mis manos para guardarlo y tenerlo como mascota pero mi papá dijo que los pájaros deben volar libres, que no debemos encerrarlos aunque queramos tenerlos con nosotros porque sería como tenerlos presos, ellos nacieron para volar por los aires y no para estar en una jaula porque eso haría que murieran de tristeza. No quería que el colibrí estuviese triste así que decidí dejarlo libre para que volara por el mundo siendo feliz.

            Quería ir al parque a jugar fútbol con mi hermano, me encanta jugar al fútbol con él pero hoy me sentía muy cansado, no puedo correr como siempre así que mi mamá dijo que era mejor que me quedara con ella a ayudarla en su jardín, que el próximo domingo que me sintiera mejor podría ir al parque a jugar con mi hermano y mi papá como solemos hacerlo. Ellos me prometieron que iríamos cuando me sintiera bien pero cada vez me siento más cansado a pesar de que hago un esfuerzo por sentirme mejor y le digo a mi mamá que no me duele nada pero ella insiste que debemos quedarnos en casa, que no me preocupe que pronto podré volver a correr como siempre. Ya no quiero sentirme cansado, quiero volver a jugar fútbol con Manuel y mi papá.

            Estuve con mi mamá en el jardín hasta que el sol se ocultó y entramos a lavarnos para cenar, hoy cenamos mi mamá, mi hermano y yo, mi papá no llegó hasta mucho más tarde. Desde hace varios días él ya no cena con nosotros, en realidad, casi no lo veo, mi mamá dice que tiene mucho trabajo y está muy ocupado pero lo extraño, ya no está en casa para jugar conmigo y suele llegar muy tarde en la noche cuando ya todos están dormidos, me he quedado esperándolo hasta tarde para verlo y me emociono cuando entra por la puerta, quisiera correr hacia él y abrazarlo pero luce muy cansado así que prefiero quedarme escondido y no hacer ruido.

      No he ido más a la escuela y me he quedado en casa porque estoy enfermo, desde hace varios días he comenzado a tener fiebre y no me da hambre, suelo esconder la comida bajo mi cama cuando nadie me ve, mi mamá dice que mi enfermedad es la que hace que siempre me sienta cansado y con sueño, hay días que me siento mejor que otros pero mi mamá dice que igual debo quedarme en casa a descansar, que me hace bien y que me ayudará a curarme más rápido, no me gusta estar en cama pero tampoco me apetece salir a jugar.

         Hoy escuché a mis padres pelear, decían cosas que no entendía pero se escuchaban molestos, me dio miedo escucharlos gritar, sentí ganas de llorar pero no lo hice, los oí decir la misma palabra una y otra vez <<dinero>> no sé porque es tan importante pero desde ese día han peleado casi a diario por la misma razón y creo que es por eso que mi papá llega cada noche tarde, debe trabajar más para ganar dinero, eso fue lo que le escuché decir una vez.

–Papá –lo llamo mientras me acerco a él una noche, está sentado en el sofá de la sala y voltea para verme en cuanto me escucha

            Mi mamá y él han peleado otra vez. Su rostro luce cansado cuando me ve y aun así hace un esfuerzo por sonreír en cuanto me acerco.

–¿Qué llevas ahí campeón? –me pregunta al verme llegar con una pequeña caja de madera entre mis manos la cual le entrego en cuanto estoy frente a él

–Es para ti –le digo mientras él abre la caja con cuidado y observa en su interior el dinero que ahí se encuentra, se sorprende y me mira confundido– es el dinero que he guardado de mis domingos, quiero dártelo­ –le explico con una sonrisa

–No pequeño, es tu dinero, no tienes por qué dármelo –exclama mientras intenta devolverme la caja con su contenido

–No, es para ti, tú lo necesitas más, así no tendrás que trabajar tanto y podrás tener tiempo para jugar conmigo y mamá ya no estará enfadada y dejaran de pelear –digo con una sonrisa mientras sus ojos azules me observan, intenta decir algo pero cuando abre los labios no sale ningún sonido así que me acerco a él y lo abrazo– te quiero papá –susurro abrazándolo. Él me regresa el abrazo con fuerza mientras ambos permanecemos en silencio.

            Me fui a mi cama después de eso, me sentí feliz de haber ayudado a mi papá aunque cuando me aleje de él, me pareció escucharlo llorar pero quizás me confundí, mi papá es un hombre grande y fuerte y llorar solo es cosa de niños.

            ¿Por qué los adultos trabajan tanto? No lo entiendo. Quizás cuando sea grande me toque trabajar tanto como mi papá lo hace pero espero que no, sé que así se gana dinero y se compran cosas pero si estás todo el tiempo trabajando ¿en qué momento juegas con las cosas que compras? Trabajar no es divertido, mi papá dice que uno debe hacer sacrificios y esforzarse para lograr las cosas que se desean y para ganar el dinero que se necesita para comprar lo que uno quiere; pero si trabajas todo el tiempo, nunca logras hacer lo que deseas ni disfrutar de las cosas que compraste con el dinero que ganaste trabajando tanto, no tiene sentido para mí. No quiero ser grande, no parece divertido.

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Decisiones

          La vida es un camino difícil de recorrer, diferente para cada uno pero lleno de altibajos para todos. Las decisiones forman parte fundamental de nuestro andar puesto a que ellas determinan el sendero que seguimos y al igual a un árbol que se ramifica, nuestra existencia se separa en un sinfín de posibilidades y depende solo de nosotros elegir a cuál de ellas seguir.

          Una decisión puede cambiar el rumbo de cualquier vida, es por ello que no siempre es una tarea sencilla. La elección de una profesión es uno de esos momentos claves que determinan lo que será nuestro futuro y en general, cómo será el resto de nuestro camino en este mundo, para algunos, no es complicado elegir qué estudiar porque prácticamente desde que nacen saben muy bien quienes son, a dónde van y hasta dónde quieren llegar, pero para la mayoría de nosotros, el camino es mucho más complicado y traumático y la elección que tomamos puede no resultar correcta.

          ¡Qué irónica puede ser la vida! Resulta gracioso pensar que durante nuestra etapa de adolescentes, cuando nuestras mentes son inmaduras e inexpertas, es el momento en que nos toca tomar las decisiones que pueden terminar siendo las más importantes de nuestra existencia y lamentablemente, las influencias que recibimos de nuestro entorno acaban siendo más fuertes de lo que puede gritar nuestra voz interna e incluso nuestro corazón.

          Todos tenemos un talento, el de algunos es común, el de otros un tanto extraño pero indiferentemente del que sea, todos tienen un algo para lo que son buenos. Mi talento es escribir, lo he sabido desde siempre y  a pesar de eso, la lengua y literatura no fue mi elección al decidir mi carrera.

           Ingeniero civil en un futuro muy cercano es el punto en el que me encuentro ahora, un camino que decidí recorrer hace mucho tiempo y aunque no me hace infeliz mi elección, tampoco representa la alegría que debería brindarme mi profesión. ¿Cómo pasé de amar la literatura a decidir estudiar ingeniería? La lógica no parece encajar pero la respuesta resulta ser sencilla y hasta común al punto de un cliché. ‘PRESIÓN’ esa es la palabra que lo resume todo.

          Resulta impresionante como tu ambiente puede llevarte a seguir un camino que tu corazón no desea. Recuerdo preguntar de niña ¿Qué debo hacer para convertirme en escritora?  Ya que desde muy pequeña entendí que esa era mi pasión, disfrutaba leer y amaba escribir y siempre sobresalí en la escuela gracias a eso, mis trabajos impresionaba a los maestros, los premios eran comunes y los halagos de compañeros y hasta desconocidos que leían mis escritos, eran incontables, parecía que la elección obvia era estudiar lengua y literatura pero mi decisión fue diferente e hice a un lado ese camino.

          La familia forma gran parte de quien eres y en lo que terminas convirtiéndote. Como muchos, recibí la presión por parte de mis padres para elegir una profesión adecuada y aunque esa presión no fue directa, estuvo ahí, en especial cuando me recordaban lo importante de tener una “buena carrera” en un país como el nuestro.

        Es hermoso pensar que todos podemos lograr cualquier sueño que nos propongamos sin importar que tan descabellado sea pero la realidad resulta muy diferente a veces, en especial si naces en un país que no forma parte de ese grupo selecto al que llaman “primer mundo”. En un país como el mío sumido durante años en una crisis económica, política y social, tener la oportunidad de ingresar a una institución de educación superior es algo que no se puede desperdiciar y una profesión relacionada a algún arte o medio cultural significa botar a la basura esa oportunidad porque en palabras de la mayoría, estudiarás para “morirte de hambre”.

          La presión fue la base de mi decisión, una decisión que definió gran parte de mi vida y aunque no me siento mal con mi carrera, he disfrutado de estudiarla, he ganado increíbles experiencias y conocido a maravillosas personas, en mi corazón, ser ingeniero civil es mi trabajo “para pagar las facturas” y el ser escritora es mi verdadera carrera.

          Académicamente no estoy preparada en literatura como quizás habría querido pero siento que para escribir no se necesita solo estudiar, nunca está demás lo que una buena educación te puede brindar pero ésta, es una de esas profesiones en donde el talento y la pasión es lo que te diferencia del resto.

          La constancia y el trabajo duro es la clave del éxito, incluso si tu camino no comenzó correctamente o si a la mitad de este tomaste un ligero desvío. Me enorgullece estar donde estoy porque es lo que me hace ser quien soy y mis obras son el reflejo de mi aprendizaje, en ellas expreso lo que siento, lo que creo, lo que anhelo, lo que sueño, lo que vivo y agradezco cada oportunidad que se me presenta para compartir ese pedazo de mí.

           Soy una soñadora sin remedio y aunque el mundo en ocasiones parece estar de cabeza, no pierdo la esperanza de algún día colgar el casco blanco y dedicar mi vida entera a mi pasión. Quiero cambiar al mundo, deseo llegar a ser algo más que otra del montón, sueño con ser un color en una sociedad completamente gris y sé que es un camino difícil de recorrer pero no imposible y con un pequeño blog (el diario personal de cualquier escritor en el mundo cibernético) tomado en una mano y las posibilidades que me brindan plataformas como Wattpad y Sweek en la otra, he comenzado a caminar en la dirección que siento correcta y donde espero el destino sea dejar mi nombre escrito en la historia literaria.

 

A.R.Grimán

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