Luz y Oscuridad, Novelas, Obras, Universo de letras

Luz y oscuridad: Capitulo 10 – Renacer

       La oficina principal en el último piso de White Hall es un lugar especial, suele ser la sala de reuniones de mucha gente poderosa, incluyendo aquellos que dirigen ambos bandos porque algo que no es del conocimiento de los seres comunes, es que a pesar del conflicto, los grandes líderes se mantienen en contacto y conversaciones, después de todo la guerra no solo se lucha con armas.

       Desde el primer día como líder del bando luz, Irina había tenido que lidiar con Damian, quien ha estado al mando del bando oscuro por mucho más tiempo, su experiencia en campo, su inteligencia para las estrategias y su habilidad para convencer a las personas, lo llevó a la cima rápidamente y desde entonces, nadie en Adhara se ha atrevido a contradecirlo, se puede decir que es el amo y señor de su mundo.

       La relación entre Irina y Damian nunca ha sido buena, siempre se han peleado más de lo que conversan, sin embargo, siempre logran encontrar una solución a sus conflictos pero desde el suceso con Sofía, la molestia sentida por el demonio ha hecho que este no quiera dialogar más con los seres de luz, no porque se sienta ofendido o humillado como la mayoría podría creer, sino porque tanto él como el ángel saben lo que significa toda la situación.

       Se negaban a creerlo, Irina y Damian conocían muy bien la profecía, cada ser en Caph la había escuchado pero solo ellos por ser los líderes de los bandos, tenían acceso a cierta información que nadie más sabía y aunque se dijeran así mismos que eran solo mentiras, la realidad era otra y había llegado el momento de que se cumpliera.

       Pocos años después de la muerte de Martín, Irina recibiría la noticia que cambiaría su vida, el líder anterior del bando luz había decidido que era hora de compartir con ella una información vital y en una reunión clandestina le mostró lo que su ejército hacía a espaldas del mundo, con magia de nivel muy avanzado, mantenían seguimiento a cada ser de luz, probando en ellos unas raras piedras sacadas de vidrio de dragón que guardaban ocultos y que el resto de Caph no sabía de su existencia, ellos creían que con estas piedras podían lograr ubicar a quien sería el ser del que la profecía hablaba.

       Por su lado los seres oscuros hacían el mismo trabajo con su población y por siglos se buscó entre ambos bandos al individuo que cumpliría con la profecía sin resultados hasta que un día hubo no sólo una sino dos coincidencias, un ser de luz y un ser oscuro, ambos llevaban en sus hombros el peso del futuro de un mundo entero

       Sofía era tan solo una niña cuando Irina supo que era ella a quien todos buscaban, ella era el ser de luz que creían sería la responsable de traer la paz nuevamente a Caph, el ángel se negaba a creerlo porque sabía que si resultaba ser cierto, su vida no sería fácil, por lo que decidió que lo mejor sería no contar a nadie lo que sabía y mantener a Sofía lo más alejada de ella y de todo lo que esa profecía clamaba, no porque deseara la guerra sino porque sentía que el sacrificio que tendría que hacer su sobrina era demasiado grande y temía lo peor para ella.

       Damian tampoco se sentía feliz con que Lukas fuese el elegido, decía que la profecía no eran más que bobadas o al menos eso aparentaba creer porque la realidad era que creía en todo y eso le daba miedo, temía a que se cumpliera y que la famosa paz que se supone debía traer la unión de Caph solo causara problemas en su vida y él se convirtiera en un excluido más en un mundo donde no podría adaptarse.

       El momento había llegado, Damian e Irina lo sabían y tras varios días discutiendo los últimos acontecimientos, sabían que no podían hacer nada para cambiarlo o impedirlo.

–Se aman –exclama Irina sonriente

–Bff… ¡tonterías! –replica el demonio

–Damian, ¿Acaso no entiendes lo que todo esto significa? –el oscuro la mira confundido– la profecía no es como la habíamos interpretado

–¿Qué quieres decir?

–Se aman Damian, ¿no lo entiendes? Por primera vez en miles de siglos, un ser oscuro y un ser de luz se aman y es de ese amor que nacerá quien nos una, un ser no del bien, no del mal, el equilibrio perfecto, el equilibrio que perdió este mundo hace tanto tiempo y que tanto necesita –explica con un brillo en los ojos

–No creo que un bebé amorfo sea lo que necesitamos –se burla el demonio

–No será un bebé amorfo, será una criatura única y hermosa que permitirá que volvamos a unirnos, que demostrará al mundo que podemos ser uno solo, que aun siendo tan diferentes podemos amarnos y entendernos

–Eso se escucha muy cursi… aunque… será bonito tener un bebé por aquí

–Solo debemos resolver un pequeño inconveniente primero

–¿Qué cosa?

–Roderick… el nunca dejará que Lukas sea feliz con Sofía

–No te preocupes por él…yo me encargaré, hay varios hombres lobos que estarán felices de solucionar ese problemita… pero cuéntame algo, todo esto quiere decir que tendremos que eliminar la malla en la frontera entre Nekkar y Adhara ¿cierto?

–Sí

–Y que ahora los oscuros podemos vivir en Nekkar y ustedes en Adhara ¿cierto?

–Así es

–Y entonces, ya que Lukas y Sofía podrán estar juntos, quiere decir que cualquier otro ser puede… digamos… invitar a salir otro ser que sea del otro bando

–Pues sí… ¿a dónde quieres llegar con todo esto? –pregunta curiosa

–Bueno… ya que las cosas cambiaran…estaba pensando que tal vez… pues tu y yo… ya sabes

–Ya veremos Damian… ya veremos –dice sonriendo mientras se aleja de él

——- 1 año después ——

       Muchas cosas han cambiado en Caph en los pasados meses, el mundo que por siglos estuvo dividido en dos, que albergaba solo guerra y desolación, ahora era un lugar próspero y unido, convertido en uno sólo, en donde todos los seres que en ella habitaba podía vivir en paz.

       Lukas y Sofía habían traído el amor a un mundo lleno de odio y ahora como un milagro, podrían disfrutar de una vida juntos en donde sus diferencias en vez de separarlos los unían, pues eran el complemento perfecto uno del otro y que ahora estaba representado vívidamente por un niño, un ser nacido de su amor, un nuevo Gyon formado por lo mejor de ambos mundos y que con el tiempo se convertiría en la única raza que habitaría Caph, un ser que no era bueno o malo y que demostraba que todos somos un poco de ambas cosas.

*FIN*

Anuncios