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Luz y oscuridad: Info Final + PDF

                Quiero dar las gracias a todos aquellos que se han tomado la molestia de leer mi historia, es la primera novela que escribo y sé que aún me falta mucho por aprender por eso para mí son bienvenidas todas las críticas constructivas y consejos que pueden darme y de verdad agradezco todo el apoyo recibido hasta ahora, muchas gracias por sus comentarios, me hace muy feliz porque siento que para ser mi primera novela ha tenido mucho éxito, mucho más del que esperaba y es un gran honor para mí el que hayan decidido leerla.

                Adicionalmente les quiero comentar que a esta novela, Luz y Oscuridad, le he hecho algunas correcciones con un poco más de calma, dicha versión se las dejo a continuación en formato .PDF para que puedan descargarla completamente GRATIS y disfrutarla donde quieran.

Luz y Oscuridad en PDF

                Así mismo les comento que he creado una sección en el blog en la barra superior titulada OBRAS DISPONIBLES en donde podrán descargar todas mis obras en formato PDF completamente GRATIS. Espero las disfruten.

obras disponibles

                Por otra parte, quiero invitarlos a leer la próxima historia que estaré publicando en los próximos días en este blog y que ya pueden encontrar publicada en las demás plataformas, es un relato titulado “Un mundo de cabeza”, espero que les guste y por supuesto me dejen su opinión y/o críticas para seguir mejorando.

GRACIAS POR EL APOYO, LOS QUIERO A TODOS =)

 

A.R.Grimán

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Luz y oscuridad -Capitulo 6: Familia

La vida de América había transcurrido relativamente sencilla, se podría decir incluso que un tanto aburrida, no había vivido ningún drama familiar, no había tenido problemas en la escuela o con compañeros, no había sufrido problemas de autoestima ni ninguna otra de esas situaciones comunes entre las chicas de su edad, en realidad, Sofía era la única persona que traía algo de aventura a su vida y quien la impulsaba a hacer cosas que en otras circunstancias no haría.

Dos días han pasado desde las últimas palabras que cruzó con su amiga y por vez primera se encontraba en su casa intentando idear un plan descabellado, arriesgaría todo lo que tenía para salvarla, incluso su vida si era necesario, estaba asustada pero sabía que no tenía opción, debía cruzar la frontera de Nekkar, no podía simplemente abandonar a Sofía como parecía que todos habían hecho, no podría vivir con la culpa al pensar que podría haber hecho algo para ayudarla porque la verdad era que sí podía, aunque no le gustara admitirlo, ella era muy poderosa, incluso más que muchos hechiceros que le doblaban en edad y experiencia.

La magia siempre había sido como un hobby para ella, jamás se había dedicado realmente en aprender el oficio porque le gustaba hacer todo por sí misma, para ella no había nada más bonito que aprender cosas nuevas y vivir las experiencias que ese aprendizaje traía consigo, por lo que siempre había visto sus poderes como la salida fácil y por lo que había preferido evitar usarlos salvo algunas excepciones pero ahora se sentía obligada a hacerlo, si existía alguna posibilidad de que pudiese rescatar a su amiga sería con ayuda de su magia.

Después de mucho pensarlo ha decido hacer algo que no había hecho antes, usaría a Miugüir, el libro de magia de su familia. Se lo había regalado su padre en su cumpleaños 16, ha pasado de generación en generación por más de dos siglos y ha sido un tesoro para cada uno de los que lo han tenido en sus manos excepto para ella quien hasta el momento no había sido más que otro libro llenándose de polvo en el armario, lo había hojeado un par de veces, había visto hechizos interesantes y peculiares pero realmente no había sentido la necesidad de usar ninguno pero tras 5 años en la oscuridad, Miugüir hace presencia nuevamente en su vida, América lo observa detenidamente mientras lo sostiene en sus manos al sacarlo del armario, es tan grande y pesado como recordaba, sus tapas duras forradas en cuero lo hacen lucir antiguo casi de museo mientras que los cristales que resplandecen sobre él le dan un toque de exuberancia. Su mano recorre la caratula del libro como si acariciara a una mascota mientras los recuerdos llegan a su mente haciéndola escapar de la realidad

–¡Feliz cumpleaños! –exclaman sus padres emocionados al verla llegar a casa

–Gracias papá, gracias mamá –responde sin mucha emoción mientras abraza a cada uno de ellos

–Sabemos que no te gusta celebrar tu cumpleaños pero te tenemos una pequeña sorpresa –le explica su madre mientras desaparece por la puerta del comedor y reaparece con un pastel haciendo sonreír a América cuando lo ve

–Lo hice yo misma ¿Puedes creerlo? –dice su madre con orgullo mostrando un pastel que parecía hecho por una niña de 5 años

–Sí, te creo mamá –reconoce mientras ríe

–Oye, esto de no usar magia no se me da tan mal, quizás debo hacerlo más seguido –alega orgullosa

Al crecer en una familia de magos, toda su vida había girado en torno a la magia, sus padres más que cualquier otro miembro familiar, le habían dado tanto valor a sus poderes que literalmente eran inútiles sin ellos, por eso era curioso para América que ahora sus padres y en especial su madre hayan decidido aprender a hacer tareas comunes  sin usar su magia, quizás sus quejas diarias han servido de algo.

–Esperaremos a tus abuelos para picar el pastel pero mientras tanto creo que te podemos dar nuestro regalo –indica su padre al momento en que saca un regalo mal envuelto causando en ella una nueva sonrisa– lo envolví yo mismo –confiesa alegre

La chica toma el regalo entre sus manos, el cual resulta ser aún más pesado de lo que aparenta, es grande y de forma rectangular, lo coloca encima de la mesa frente a ella y comienza a abrirlo para descubrir el libro antiguo que esconde

–Se llama Miugüir –señala su padre– ha estado en nuestra familia por más de dos siglos, suele llegar a nuestras manos como herencia al fallecer su dueño anterior, pero… creo que es hora de que lo tengas…

–Papá…

–No… escucha… –interrumpe levantando su mano derecha señalándole a su hija que le permita terminar su historia– cariño, sé que nunca te has sentido cómoda con esto de la magia, por alguna razón que tu madre y yo no entendemos, has decido no usar tus poderes…

–Si los uso, es solo…

–Ok, ok… déjame terminar… mmm… has decidido que no sean parte de tu vida diaria, ¿mejor? –pregunta inseguro mientras América solo sonríe en señal de aprobación– sé que te gusta ser independiente y por alguna razón sientes que tus poderes te quitan esa independencia y aunque tu madre y yo no estemos muy de acuerdo contigo, respetamos tus ideas, sobre todo hoy que descubrimos lo divertido que es hacer algunos labores como simples mortales –declara riendo y contagiando la risa a ella y a su madre– sin embargo, tus poderes son parte de ti, forman parte de quien eres, es parte de tu herencia, es tu don y es especial, no lo saques de tu vida,  hazlo formar parte de ella, aprende a amarlo y verás al mundo de diferente manera… este libro que ahora está frente a ti, ha sido la manera en como nuestra familia comparte su sabiduría, cada poseedor de él ha aprendido a dominar su magia con su ayuda y en muchos casos, el talento que poseían superó las enseñanzas impartidas por Miugüir por lo que decidieron agregar a él nuevas páginas llenas de conocimientos que estaban seguros serian de ayuda para futura generaciones… tienes en tus manos todo lo que necesitas saber de nuestra familia, espero que aprendas de nuestra sabiduría y que un día decidas compartir la tuya, eres especial y sé que estas destinada a ser grande, mucho más que cualquier otro ser mágico que este mundo ha conocido pero solo si tú lo deseas… solo tú decides quien serás en tu vida.

América exhala con pesadez cuando regresa al presente, debe aprender en un par de horas, lo que se negó a aprender en toda su vida.

–Ok, veamos que tienes para mi… –se dice a si misma mientras se sienta en su cama y abre su libro mágico

Una página tras otra pasa entre sus dedos durante su búsqueda por un hechizo que la pueda ayudar, varios minutos transcurren sin resultados hasta que encuentra algo que le llama la atención.

 

TERCER OJO

Con este hechizo podrás encontrar a cualquier persona, objeto o lugar y visualizarlo sin importar en donde se encuentre incluso si está más allá de este planeta, universo o dimensión.

El hechizo debe realizarse sobre un espejo, vidrio o cualquier material que produzca reflejo y servirá como ventana para visualizar a la persona, objeto o lugar que buscas.

Limitantes:

Debe ser realizado únicamente por hechiceros de rango nivel 3 o superior.

No es un portal, no es un medio de comunicación, el hechizo solo permite visualizar lo que buscas pero nada más aparte de eso.

Instrucciones:

  • Toma un objeto con reflejo y colócalo sobre una mesa de madera. La mesa solo debe albergar al objeto que usarás por lo que debes retirar de ella cualquier otro objeto que se encuentre allí.
  • Dibuja alrededor del objeto, un círculo con tiza de azafrán azul.
  • Colócate frente a la mesa, cierra los ojos y respira unos segundos mientras visualizas lo que quieres encontrar. Debes estar completamente concentrada y sin tensión para que el hechizo de resultado.
  • Si estas completamente concentrada, lograras sentir una conexión, como una especie de hilo que une lo que buscas, a ti y al objeto sobre la mesa, en ese momento, observando directamente el reflejo emitido por el objeto que será tu ventana, con tus manos sobre él pero sin tocarlo, repetirás en voz alta y clara las siguientes palabras hasta que la imagen que se muestre ante ti sea la que buscas.

 

 ‘Ego quaerere, ut inveniamus.

Et quaerite, et invenietis.

Nulla res quo nunc es, non posse celare.

Videtur mihi.’

 

–Hechicero nivel 3 –se repite así misma pensativa al tiempo en que se siente culpable de nunca haber dedicado un poco más de esfuerzo en aprender sobre su magia– ok, siempre me dicen que soy más poderosa que todos, así que no debería importar si no tengo mucha experiencia –se dice decidida al levantarse de la cama y comenzar a hacer lo que las instrucciones del hechizo indican

Unos minutos después, América se encuentra frente a la mesa, con todo preparado para comenzar –Espero que esto funcione– se dice algo estresada, cierra sus ojos e intenta concentrarse en su labor pero el cúmulo de emociones que se alberga en su interior se lo impiden –Vamos América, tienes que hacer esto– se regaña a si misma al intentar calmarse, demasiado estrés,  demasiada tensión, demasiado miedo la invaden. Una y otra vez intenta conseguir esa “conexión” que necesita y una y otra vez falla en su tarea, las emociones finalmente hacen mella en ella y termina sentada en el piso hecha un mar de lágrimas.

–Debo hacer esto –se regañó cuando se hubo calmado y ya las lágrimas no aparecían por sus mejillas, se puso de pie, respiró profundo y una vez más intento la labor, esta vez con éxito –’Ego quaerere, ut inveniamus. Et quaerite, et invenietis. Nulla res quo nunc es, non posse celare. Videtur mihi.’–repite una y otra vez hasta que en el espejo que ahora era su ventana pudo ver a quien tanto buscaba –Sofía… –exclama con alivio al ver su rostro pero su alegría se desvanece al observar lo que ocurre

La escena que se mostraba ante ella dejaba ver a la elfa amarrada en un lugar oscuro, lleno de lo que parecían aparatos de tortura que sin duda habían sido usados con la chica que ahora se encontraba tendida en el suelo llena de moretones y heridas. La hechicera acerca su mano al espejo como queriendo consolar a su amiga y en su movimiento inconsciente, descubre por accidente, que al mover su mano de un lado a otro sobre el espejo, este puede mostrarle los sucesos ocurridos con anterioridad, como si retrocediera la cinta de una película.

Con gran sorpresa, América pudo ver cada momento vivido por Sofía en su estadía por Adhara, desde su llegaba a ese lugar, pasando por su osado plan para salvar a las chicas, hasta cada momento en que fue torturada por Lukas –Te sacaré de ahí– le prometió al observar nuevamente la escena inicial.

Corrió hasta su cama para tomar a Miugüir, necesitaba encontrar hechizos, conjuros, pociones y todo aquello que le pudiese ser útil para rescatar a Sofía, ya sabía dónde estaba y por las condiciones en las que se encontraba, sabía que no tenía mucho tiempo, la elfa siempre había sido fuerte pero quien la enfrentaba lo era aún más por eso debía armar un plan y sacar a su amiga de ese lugar lo más pronto posible.

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A.R. Grimán

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Luz y oscuridad -Capitulo 5: América

–América perdóname

–¿Sofía que piensas hacer? –pregunta en todo serio y de preocupación

–No me pienso quedar de brazos cruzados –exclama decidida apagando el auricular.

Los recuerdos de esa última conversación irrumpen en la cabeza de América, ha pasado casi un día sin noticias de la elfa, ha utilizado cada técnica que le han enseñado durante sus entrenamientos sin obtener ningún resultado, no sabe dónde está su amiga o si se encuentra bien.

La preocupación la invade pero no hace más que estar sentada detrás de su escritorio mirando al infinito mientras sus manos juegan de forma inconsciente con su auricular.

–¿Cómo te llamas? –pregunta una pequeña elfa de 5 años.

Su memoria se activa proyectando en su mente cada recuerdo que tiene de su amiga.

–América –responde la pequeña bruja

–Yo soy Sofía –dice orgullosa– ¿Qué estabas haciendo con esa manzana? –indaga curiosa sobre la razón que la ha hecho acercarse

La pequeña maga sonríe al tiempo que coloca su dedo índice sobre sus labios indicándole que es un secreto. Sofía sonríe con emoción, ahora se siente más curiosa.

–volo scelerisque –repite américa una y otra vez mientras mueve su mano sobre la manzana, un destello de luz blanca aparece entre sus dedos transformando la ordinaria fruta en una de chocolate.

–¡TIENES QUE ENSEÑARME A HACER ESO! –exclama sorprendida. América solo ríe mientras extiende la mano para ofrecerle un poco de chocolate a su nueva amiga

–¿Qué le ocurren a tus orejas? –pregunta señalando a las puntiagudas orejas de Sofía

–Suelen moverse muy rápido cuando estoy emocionada –explica apenada– a veces también lo hacen cuando estoy nerviosa o asustada pero normalmente es cuando me emociono

–Son muy lindas –afirma mientras ambas sonríen

Uno a uno los recuerdos transitan su mente. Sofía había sido parte de cada momento importante en su vida, bueno o malo, ella siempre había estado ahí. Era su mejor amiga. Una lágrima corre por su mejilla al pensar en lo peor. Cierra sus ojos con fuerza al recordar las palabras de la elfa.

–Tengo que sacarte de ahí –Se dice a si misma con decisión.

América camina en dirección a su habitación por sus cosas mientras el consejo supremo está debatiendo en la sala de conferencia, han estado allí desde que Sofía desapareció pero ella sabe que su decisión no será el ayudar a su amiga, para ellos una novata perdida en campo enemigo no es una prioridad.

El sonido de una algarabía interrumpe la tarea de la hechicera, ésta deja la maleta a medio hacer sobre la cama y se dirige a la puerta de la habitación a inspeccionar la razón de tanto ruido. Al asomar su cabeza al pasillo ve que varias personas corren hacia una reunión improvisada en medio de la sala común, América sale de la habitación y apura el paso hacia la multitud y entre empujones se abre camino en la concentración hasta llegar al centro de ella, en donde ve a un grupo de chicas, las chicas que habían sido secuestradas de la base Sky.

Los ojos de América brillan de esperanza al escuchar a las chicas narrar su historia. Lucy, quien ahora habla, fue el último ser blanco en ver a Sofía con vida y trae consigo su mochila.

–¿Dónde está? ¿Dónde está Sofía? –pregunta la hechicera con preocupación mientras Lucy aún habla

–No sabemos qué pasó con ella, el demonio se la llevó

–¿Y ustedes no hicieron nada para ayudarla? –exclama alterada

–No sabíamos que hacer… todo fue muy rápido… y además todas estábamos heridas, no teníamos como ayudarla… –el hada intenta explicar apenada en tono de disculpa bajo la mirada de rabia de América

Las miradas de confusión entre las chicas son notables pero antes de que la hechicera pueda replicar a la explicación, aparece entre la multitud el rostro serio de Irina quien en un tono nada amigable pide a todos los presentes retirarse de la sala y volver a sus funciones.

El rostro de Irina muestra confusión al ver que Ámerica sigue de pie frente a ella cuando ha ordenado a todos retirarse.

–¿Se le ofrece algo cadete?

–Señor, tengo una pregunta que hacer, señor

–De acuerdo, adelante –responde el ángel entre confundida y curiosa

–Quisiera saber qué decisión ha tomado el consejo con respecto a la cadete Fraü, señor

–Esa información no le concierne y si no tiene ninguna otra pregunta, retírese

–Disculpe señor pero si me concierne, Sofía es mi mejor amiga y es importante para mi …

–¿Está desautorizando a un oficial superior? –interrumpe Irina molesta

–No señor, es solo…

–¡Nada! Retírese a su puesto de trabajo

–NO –afirma decidida

–¿Perdón? –exclama Irina en tono irónico

–No me pienso quedar aquí mientras mi amiga está allá afuera necesitándome y ustedes no hacen nada para ayudarla

–La soldado Fraü desobedeció las instrucciones que se le dio y a causa de esa desobediencia fue capturada, ahora no nos podemos permitir poner en riesgo la vida de más soldados

–Ella puso en riesgo su vida para salvar a las chicas secuestradas por los oscuros y ella sola logró liberarlas, creo que merece que al menos intentemos ayudarla

–Lo siento cadete pero la decisión está tomada. Espero que Sofía logre salir de esta situación pero en lo que a nosotros respecta, ella ha sido perdida en batalla –el tono seco de Irina alteró aún más a América quien la miraba con rabia– regrese a su puesto soldado

La hechicera guardó silencio unos segundos para luego simplemente retirarse dejando a Irina tras de sí dubitativa. No planeaba regresar a su puesto de trabajo y mucho menos quedarse sin hacer nada por su amiga. Terminó de hacer su maleta y salió de White Hall para no regresar.

 

 

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Luz y oscuridad -Capitulo 4: Botín de guerra

       La ira que invade a Lukas ha desvelado parte de su identidad, su mirada negra observa con rabia a Sofía quien ve atónita los grandes y largos cuernos rojo fuego que se asoman en la cabeza del demonio.

–¡Levántate! Vendrás conmigo –exclama Lukas con furia mientras toma a Sofía por un brazo obligándola a ponerse de pie

–Gracias por ser tan delicado –dice en tono sarcástico haciendo enfurecer aún más al demonio.

–¿Te la das de graciosa? –pregunta amenazante al tiempo que la mira  con ira

La elfa se mantiene de pie frente a él, lo observa sin emitir sonido ni mostrar emoción tratando de conservar su dignidad y demostrar su valentía. Su rival la mira de vuelta con curiosidad, nunca antes un prisionero se había enfrentado a él de esa manera, estaba acostumbrado a que todos le temieran y era una sorpresa que una menuda criatura fuese ahora quien le hiciera frente.

–Camina –ordena dándole un empujón a la chica para que comience a andar

–¿A dónde vamos? –pregunta en un tono juguetón mientras da un paso tras otro sin mirar a su acompañante

–No estás en posición para hacer preguntas así que cállate –sentencia pero para su asombro esto no intimida a la chica

–¡Ja! –bufea en tono de burla– ahora juegas a ser el chico malo ¿no? –se ríe esta vez volteando a ver al demonio quien la mira con rabia tras la ofensa pero conserva su silencio– ok, juguemos un rato –exclama mostrándose risueña

La pequeña elfa ha decidido no dejarse intimidar por su adversario, sabe que si demuestra alguna debilidad, él acabará rápido con ella por lo que ha de aguantar cada castigo sin titubear, no importa lo doloroso que llegase a ser, se mostraría firme y valiente, casi como si nada le afectara, por lo menos hasta lograr pensar como escapar.

*éstas loca Sofía, este plan es estúpido* –piensa para sus adentros al tiempo que le sonríe al demonio y da pequeños pasos alentando su trayecto.

–Camina –le ordena nuevamente Lukas pero la chica continua con un paso lento – ¡Que te apures! –le grita mientras la empuja para que acelere su caminar pero esta aun no obedece –¡Ya basta! –grita enfurecido  tomando a Sofía por su larga cabellera castaña y arrastrándola por el piso con fuerza como un cavernícola

La joven soporta el dolor que le imparte la acción del oscuro ser, aprieta los dientes con fuerza ahogando sus gritos, sabe que está indefensa puesto a que no sólo es físicamente más pequeña sino además la criatura es inmune a su magia pero su orgullo es más grande que cualquier cosa por lo que lucha queriendo soltarse a pesar de que la fuerza de su captor es superior a la de ella y cualquier intento es en vano, aun así no deja de pelear dificultándole un poco más la tarea al demonio quien va decidido a cobrarse las que le deben.

Entran a casa de Lukas quien aún arrastra a Sofía por el cabello, caminan a través de un pasillo en dirección a una puerta negra ubicada al final y que al abrir revela unas escaleras hacia un sótano oscuro. El demonio eleva su brazo levantando a la elfa un par de metros del suelo quedando ésta sujeta sólo de su cabello para posteriormente lanzarla escaleras abajo dentro de la habitación en penumbra.

–¿Querías jugar? ¡Pues vamos a jugar! –amenaza a la joven mientras enciende el interruptor de la luz y baja las escaleras

La iluminación descubre la razón de la existencia de ese sótano, no es una habitación cualquiera, es un cuarto de tortura lleno de cadenas, grilletes, cuchillos, látigos y toda clase de herramientas y máquinas destinadas a infringir dolor a sus ocupantes. El cuarto de juegos de Lukas.

Las pupilas de los ojos de la elfa se expanden a su máximo tamaño, la sorpresa de descubrir lo que le espera no es agradable, siente miedo a pesar de que intenta no demostrarlo pero no puede evitar tragar pesadamente. Aún en el piso adolorida por la caída, observa a su enemigo acercarse lentamente para luego sujetarla una vez más del cabello y repetir su acción, esta vez lanzándola contra una pared.

–¡Ah! –resuena la queja de Sofía al golpear la pared y caer bruscamente al piso

–¿Qué pasó? ¿No querías jugar? –pregunta en tono burlón

La chica levanta la mirada hacia el demonio quien ríe en ese momento. Escupe la sangre que siente en su boca y se limpia con la mano la que siente correr por su nariz, como puede se pone de pie y cerrando sus puños se para firme con su cara en alto, retando a su oponente, si va a morir por lo menos será con su dignidad intacta.

El malhumorado ser cesa su risa de burla al ver la actitud con la que se arma su prisionera. Su ceño se frunce en señal de rabia. Debe encontrar la manera de que esa chica le tema sino será el hazme reír de todo Adhara. Una elfa no puede vencer a un demonio.

El demonio se lanza sobre Sofía para golpearla, primero con sus puños y luego con un mazo que saca de un estante mientras la pequeña chica está tirada en el suelo. Golpe tras golpe la rabia de Lukas aumenta ya que a pesar de que prueba varias armas a su alcance, la joven resiste cada una de sus embestidas sin chistar, sabe que le duelen pero ella no se queja, intenta defenderse como puede y se pone de pie entre cada paliza.

*Esto no funciona*–piensa el demonio con desespero para sí mismo mientras ve a Sofía en el suelo, este último golpe con el martillo más grande ha dejado a la chica en el piso adolorida y a pesar de que aún no se levanta sabe que terminará haciéndolo– *estas criaturas no suelen aguantar tanto ¿Qué pasa con esta chica?*

El debate interno de Lukas se mantiene por largo rato mientras la elfa que aún se encuentra tirada sobre el suelo observa un mazo cerca de ella que el demonio ha dejado caer entre uno de sus golpes. Sin hacer ruido, mueve su mano para usar su magia y alcanzar el arma en un momento en que su captor le da la espalda, una luz blanca sale entre sus dedos mientras recita en el tono más bajo posible la palabra “videre”. Sujeta con fuerza el mazo en cuanto este llega hasta a ella, respira profundo y se prepara mentalmente para lo que hará.

Con una decisión finalmente tomada, el ser oscuro camina de nuevo hasta la chica y se coloca de cuclillas para tomarla una vez más de su cabello pero antes de culminar su acción y con un ágil movimiento, Sofía le imparte un golpe en la cara en cuanto este se haya cerca. La joven se pone de pie rápidamente, la adrenalina hace desaparecer el dolor de cada herida de su cuerpo y sin perder tiempo comienza a propinar golpes a su oponente lo más fuerte que puede antes de que éste salga de su aturdimiento.

Por primera vez en su vida el demonio es golpeado de esta manera pero pese a las ilusiones y esperanzas de Sofía, sus golpes no son suficiente para detenerlo, la fuerza y el poder de estas criaturas es mayor del que ella puede imaginar, solo un ángel puede hacerle frente y en ocasiones, con dificultad.

Lukas detiene el mazo con una mano en un momento de lucidez entre los golpes, su ira es mayor que nunca, completamente rojo, con sus colmillos y cuernos a la vista y los ojos negros como carbón, ya no queda mucho de su identidad oculta que revelar. Los golpes que ahora le imparte a la elfa son más fuertes que nunca y se le escucha emitir un sonido similar a un león rabioso mientras alcanza a romper lo que está a su alrededor y se dirige a enfrentar a la chica.

Los pensamientos de la pequeña criatura de luz se mantienen en la idea de que pronto morirá y por un momento, durante la paliza que está recibiendo, este parece ser el caso pero cuando cree que no soportará más el ataque del demonio, este se detiene.

Los ojos de la joven se abren con dificultad al sentir que algo es colocado en sus muñecas. Una especie de esposas le había sido puesta en sus manos mientras yacía en el piso casi inconsciente.

–Supongo que ya no estás molesto –pensó Sofía en voz alta al ver a Lukas quien volvía a lucir como un hombre ordinario y ahora le devolvía una mirada de molestia

Un color morado salió de las esposas en cuanto su carcelero las apretó lo que llamó la atención de la elfa, nunca antes había visto unas así pero su sorpresa fue aplacada por malestar unos segundos después al sentir que estas le quemaban.

–Estas esposas te mantendrán quieta mientras pienso que hacer contigo –exclama el demonio al caminar rumbo a la escalera– No te molestes en intentar soltarte, son a prueba de magia y te infringirán suficiente dolor cada vez que intentes liberarte o si quiera alejarte de esa pared –explica señalando el muro detrás de Sofía– Espero que me dures un tiempo más, eres mi nuevo juguete favorito –Expresó con una sonrisa al momento en que subía por la escalera y salía de la habitación apagando la luz y cerrando la puerta tras él dejando a la pequeña elfa malograda en el piso del cuarto a oscuras.