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Decisiones

          La vida es un camino difícil de recorrer, diferente para cada uno pero lleno de altibajos para todos. Las decisiones forman parte fundamental de nuestro andar puesto a que ellas determinan el sendero que seguimos y al igual a un árbol que se ramifica, nuestra existencia se separa en un sinfín de posibilidades y depende solo de nosotros elegir a cuál de ellas seguir.

          Una decisión puede cambiar el rumbo de cualquier vida, es por ello que no siempre es una tarea sencilla. La elección de una profesión es uno de esos momentos claves que determinan lo que será nuestro futuro y en general, cómo será el resto de nuestro camino en este mundo, para algunos, no es complicado elegir qué estudiar porque prácticamente desde que nacen saben muy bien quienes son, a dónde van y hasta dónde quieren llegar, pero para la mayoría de nosotros, el camino es mucho más complicado y traumático y la elección que tomamos puede no resultar correcta.

          ¡Qué irónica puede ser la vida! Resulta gracioso pensar que durante nuestra etapa de adolescentes, cuando nuestras mentes son inmaduras e inexpertas, es el momento en que nos toca tomar las decisiones que pueden terminar siendo las más importantes de nuestra existencia y lamentablemente, las influencias que recibimos de nuestro entorno acaban siendo más fuertes de lo que puede gritar nuestra voz interna e incluso nuestro corazón.

          Todos tenemos un talento, el de algunos es común, el de otros un tanto extraño pero indiferentemente del que sea, todos tienen un algo para lo que son buenos. Mi talento es escribir, lo he sabido desde siempre y  a pesar de eso, la lengua y literatura no fue mi elección al decidir mi carrera.

           Ingeniero civil en un futuro muy cercano es el punto en el que me encuentro ahora, un camino que decidí recorrer hace mucho tiempo y aunque no me hace infeliz mi elección, tampoco representa la alegría que debería brindarme mi profesión. ¿Cómo pasé de amar la literatura a decidir estudiar ingeniería? La lógica no parece encajar pero la respuesta resulta ser sencilla y hasta común al punto de un cliché. ‘PRESIÓN’ esa es la palabra que lo resume todo.

          Resulta impresionante como tu ambiente puede llevarte a seguir un camino que tu corazón no desea. Recuerdo preguntar de niña ¿Qué debo hacer para convertirme en escritora?  Ya que desde muy pequeña entendí que esa era mi pasión, disfrutaba leer y amaba escribir y siempre sobresalí en la escuela gracias a eso, mis trabajos impresionaba a los maestros, los premios eran comunes y los halagos de compañeros y hasta desconocidos que leían mis escritos, eran incontables, parecía que la elección obvia era estudiar lengua y literatura pero mi decisión fue diferente e hice a un lado ese camino.

          La familia forma gran parte de quien eres y en lo que terminas convirtiéndote. Como muchos, recibí la presión por parte de mis padres para elegir una profesión adecuada y aunque esa presión no fue directa, estuvo ahí, en especial cuando me recordaban lo importante de tener una “buena carrera” en un país como el nuestro.

        Es hermoso pensar que todos podemos lograr cualquier sueño que nos propongamos sin importar que tan descabellado sea pero la realidad resulta muy diferente a veces, en especial si naces en un país que no forma parte de ese grupo selecto al que llaman “primer mundo”. En un país como el mío sumido durante años en una crisis económica, política y social, tener la oportunidad de ingresar a una institución de educación superior es algo que no se puede desperdiciar y una profesión relacionada a algún arte o medio cultural significa botar a la basura esa oportunidad porque en palabras de la mayoría, estudiarás para “morirte de hambre”.

          La presión fue la base de mi decisión, una decisión que definió gran parte de mi vida y aunque no me siento mal con mi carrera, he disfrutado de estudiarla, he ganado increíbles experiencias y conocido a maravillosas personas, en mi corazón, ser ingeniero civil es mi trabajo “para pagar las facturas” y el ser escritora es mi verdadera carrera.

          Académicamente no estoy preparada en literatura como quizás habría querido pero siento que para escribir no se necesita solo estudiar, nunca está demás lo que una buena educación te puede brindar pero ésta, es una de esas profesiones en donde el talento y la pasión es lo que te diferencia del resto.

          La constancia y el trabajo duro es la clave del éxito, incluso si tu camino no comenzó correctamente o si a la mitad de este tomaste un ligero desvío. Me enorgullece estar donde estoy porque es lo que me hace ser quien soy y mis obras son el reflejo de mi aprendizaje, en ellas expreso lo que siento, lo que creo, lo que anhelo, lo que sueño, lo que vivo y agradezco cada oportunidad que se me presenta para compartir ese pedazo de mí.

           Soy una soñadora sin remedio y aunque el mundo en ocasiones parece estar de cabeza, no pierdo la esperanza de algún día colgar el casco blanco y dedicar mi vida entera a mi pasión. Quiero cambiar al mundo, deseo llegar a ser algo más que otra del montón, sueño con ser un color en una sociedad completamente gris y sé que es un camino difícil de recorrer pero no imposible y con un pequeño blog (el diario personal de cualquier escritor en el mundo cibernético) tomado en una mano y las posibilidades que me brindan plataformas como Wattpad y Sweek en la otra, he comenzado a caminar en la dirección que siento correcta y donde espero el destino sea dejar mi nombre escrito en la historia literaria.

 

A.R.Grimán

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