Luz y Oscuridad, Novelas, Obras, Universo de letras

Luz y oscuridad -Capitulo 2: Lukas

Una luna roja alumbra el cielo sin estrellas, es casi media noche y Lukas está armando su equipo dentro de la base Red-Hell del bando oscuro, repasa mentalmente todo lo que necesita cuando su padre, el general Roderick Grögling entra en la habitación, al verlo se levanta y se coloca en posición firme con su mano derecha en la frente en forma de visera, el conocido saludo militar, su padre responde el saludo de la misma manera.

–¿Está todo listo? –pregunta Roderick en un tono serio como es su costumbre.

–Sí, señor. El equipo está preparado y los soldados están listos y en posición, esperando por mi orden señor –responde Lukas bajo la mirada de su padre.

–Necesitamos esos archivos –exclama el Gnal Grögling tras varios minutos de silencio –te di esta misión porque eres mi hombre más confiable, no me falles –sentencia en tono de advertencia para luego darse media vuelta y salir de la habitación.

La mayoría de los demonios son egoístas, déspotas y manipuladores y con los años suelen sumar un número significativo de hijos producto de las muchas aventuras amorosas que acostumbran tener, hijos de quienes nunca se hacen cargo y por lo general ni se molestan en conocer pero para bien o para mal, Lukas ha sido la excepción, no porque su padre lo haya querido sino porque la vida así lo quiso.

Lukas había ingresado de niño a la fuerza armada, su madre había muerto cuando aún era muy pequeño y quienes quedaron a su cargo decidieron que lo mejor sería que tuviese una formación militar y se uniera a la guerra, esa fue la salida que idearon para no ocuparse de él ¿pero que se podría esperar de seres dominados por la maldad? Después de todo, si sintieran algo de compasión, no formarían parte de la población oscura de Caph. Su paso por la academia militar fue impecable, nunca antes habían visto a un ser oscuro con las habilidades de Lukas, simplemente superaba toda expectativa, cualquier prueba que le pusieran la aprobaba con honores, sus superiores estaban encantados y tenían la idea de que algún día sería él quien lideraría su bando a la victoria.

Medalla tras medalla Lukas subió rápidamente de rango y su historial causó curiosidad a más de uno, entre ellos el General Roderick Grögling quien se acercó un día para conocerlo y usar su influencia para mantenerlo junto a él y mostrarlo como a su trofeo, el chico estaba destinado a ser grande y él quería el crédito y todo lo que trajera consigo. Fue así como de la noche a la mañana Lukas era parte de la vida de Roderick y esa nueva convivencia le permitió descubrir su historia.

Los demonios son rojos, con cuernos, cola puntiaguda, colmillos y bastante amenazantes, al menos eso cuentan, la verdad es que esa imagen no siempre es correcta. Sí, los demonios poseen todas esas características pero solo las muestran a su complacencia o en algunos casos, cuando sus emociones hacen aflorar su identidad, por lo general, caminan entre la población en una forma casi humana y es la que todos conocen, pues aquel que llega a conocer su otra identidad, no vive para contarlo.

Las características demoníacas son idénticas para todos los de esta raza pero su forma humana cambia entre cada individuo, solo aquellos emparentados poseen rasgos similares, por eso no pasó mucho tiempo ni se necesitó de mucho cálculo para descubrir la conexión entre Lukas y Roderick, pues no podía ser solo coincidencia que ambos tuviesen los ojos verdes, cabello dorado e incluso una estatura y contextura parecidas, su semejanza es a tal punto que para muchos son como dos gotas de un mismo vaso, algo que dentro de su linaje solo podía ser posible por una razón, Roderick era su padre y aunque nunca se comportó como tal, no perdió tiempo en darle su apellido y jactarse de cada nuevo logro que conseguía su hijo.

Lukas se acerca de forma silenciosa a otro demonio camuflado entre los arbustos, llevan semanas observando y rastreando cada movimiento producido en la base Sky del bando luz y hoy están listos para atacar.

Tras varios minutos de verificar posiciones, preparan sus armas y con la orden de Lukas como el líder de la misión, se aproximan a ejecutar el plan, logran entrar a la base y en menos de una hora y con varios muertos del bando enemigo, toman el control del recinto llevándose secuestrados a todos los que ahí se encuentran sin importar razas o géneros, después de todo, los hombres servirán para torturarlos como diversión en sus celebraciones y las mujeres para complacer sus depravadas fantasías.

Los archivos robados en la misión contienen información confidencial de los agentes y los planes de su adversario, una joya que les será muy útil, y si a eso se le suma la cantidad de armas que extrajeron del lugar y los oficiales que secuestraron, se puede decir que el bando luz tiene sus días contados.

La celebración se escucha a kilómetros, los oscuros están felices con sus logros y Lukas es su estrella, una vez más ha demostrado porque es tan valioso así que esta noche será de él. Le alcanzan una cerveza y lo llevan a empujones a la sala VIP del local, porque si, incluso dentro de la base militar hay un lugar lleno de alcohol y prostitutas disponibles para celebrar las 24 horas del día. Entran al salón lleno de chicas, todas de diferentes razas, colores, estaturas, formas, personalidades, hay para todos los gusto y hoy Lukas puede elegir a la que quiera, es el rey de la noche y festejará como si fuese la última de su vida.

–¿No me puedo quedar con todas? –pregunta con su sonrisa de chico malo mientras camina alrededor del salón observando a cada una de las chicas

–NOOOO –gritan todos los presentes al unísono

–Podrá ser tu noche pero tienes que dejar para nosotros, también queremos celebrar –le responde un hombre lobo entre risas

–Pero ustedes se pueden quedar con las chicas que trajimos de Sky ¿o es que acaso no les gustan? –replica Lukas

–Esas son muy dulces e inocentes, están bien como postres pero ninguna se compara a una de estas como plato principal –dice otro demonio mientras le agarra el trasero a una de las chicas

–Ok, ok, en eso tienes razón –confirma Lukas riendo –ya me decidí –continua tras pensarlo unos minutos- la quiero a ella –concluye tomando de la cintura a una harpía de nombre Alya, quien será su acompañante esta noche.

Las horas pasan y ya casi amanece cuando Alya sale de la casa de Lukas, el cielo del lugar permanece negro, quizás sea la maldad de los seres que habitan la zona pero la oscuridad se mantiene perpetua. La luna roja es desplazada por un sol del mismo color sin traer brillo ni alegría, Lukas contempla la escena desde su ventana. Después de varias horas de sexo, se siente cansado pero no puede dormir, por alguna razón su mente se rehúsa a descansar, debería estar feliz con la victoria de la misión, todos estaban alegres y creyendo que pronto ganarían la guerra pero él sabía que no era así, quizás por eso no podía sentirse como los demás, porque él no creía en fantasías, él sabía la verdad, por más que lograran avanzar, el bando de luz conseguiría equilibrar la situación muy pronto y si luego ganan terreno, ellos lo recuperarían, era un ciclo y estaban destinados a cumplirlo sin importar lo que hicieran.

En sus recuerdos aparece su madre y los pocos momentos que vivió con ella, la extrañaba, no debería sentirse así, los demonios no deben tener esos sentimientos pero no podía borrarlos, podría mentir y hacer como si no existieran pero ahí estaban, la extrañaba cada día, sus caricias, su compañía, el que se acercara cada noche a su cama y le contara historias asombrosas, en especial esa historia de cuando la luz y la oscuridad vivían en paz y de cómo terminaron condenados a una guerra eterna con solo una profecía de esperanza.

–Una profecía –repite en voz baja para sí mismo mientras en su mente escucha a su madre contando la historia.

Hace miles de años cuando el día brillaba de luz y la noche la abrazaba la oscuridad, los seres que habitaban Caph eran uno solo. No existían lobos, ni hadas, ni magos,  ni elfos, ni siquiera ángeles o demonios. Quienes habitaban el planeta eran seres de energía llamados Gyons, no tenían una forma en especial y todos eran iguales.

Los Gyons podían amar pero también odiar, sentir alegría y tristeza, placer y dolor, todos los sentimientos estaban dentro de ellos pero había un equilibrio, ninguno era completamente malo o completamente bueno, eran una mezcla de todo y de nada, nunca eran dominados por un sentimiento. Eran seres místicos y eternos, porque aunque podían morir, renacían al igual que el ave fénix. Solo una cosa podía dañarlos, “vidrio de dragón”, unas piedras mágicas que nacían en el fondo del río Yara, nadie sabía de dónde provenían solo estaban seguros que no podían tocarlas sin lastimarse por lo que ninguno se acercaba a ese lugar. Caph estuvo en paz durante siglos, sin nada que perturbara a los Gyons hasta que un día todo cambio.

Anhe y Jolk eran dos seres que se amaban. Eran jóvenes y entusiastas, eran felices juntos. Brök amaba a Anhe y creía que estaba destinado a estar con ella y Jolk era su obstáculo, la piedra en su camino.

Con el paso de los años, el amor que sentía Brök por Anhe fue cambiando a una obsesión y la envidia que comenzó a crecer por Jolk terminó convirtiéndose en rabia y odio, sentimientos que se alimentaban con cada rechazo que Anhe tenía hacía él.

Sin que nadie lo notara Brök poco a poco perdió su equilibrio, ya no era un ser como el resto, ahora los malos sentimientos habían callado a los buenos, se dejó dominar por su oscuridad y en un momento de desesperación ideó un plan, iría al río Yara, ahí conseguiría lo que necesitaba para cambiar su situación.

Ayudado de guantes y pinzas, estuvo horas en el río hasta que logro extraer exitosamente una pieza de vidrio de dragón que guardo discretamente en un cofre pequeño y se apresuró a regresar a casa donde en total soledad trabajó durante días en un arma, un puñal cuya punta era la piedra mágica a quien todos temían.

Una noche de invierno llegó a la pequeña casa de Anhe y Jolk a donde entró sin hacer ruido, los encontró dormidos en su alcoba, los observó largo rato junto a su cama, pensó y pensó en lo que iba a hacer, sentía dudas, quizás debía olvidarlo, comenzaba a arrepentirse y había decidido retirarse cuando antes de salir de la habitación vislumbró sobre la mesa de noche un objeto que llamó su atención, no sabía que era, parecía una caja pequeña con unas letras brillantes que aparecían y desaparecían constantemente sobre ella como si fuese un anuncio publicitario, la tomó entre sus manos y la acercó a él, la frase “Un bebé viene en camino” apareció ante él, su calma se borró, el odio se desató y sacando su puñal fue directo a clavarlo en Jolk repitiendo la acción sin parar, la conmoción despertó a Anhe quien dormía junto a él, gritó desesperada al ver lo que pasaba y se abalanzó sobre Brök tratando de detenerlo y entre la confusión, Anhe terminó convirtiéndose en otra víctima más, el puñal atravesó repetidas veces su cuerpo hasta que su atacante finalmente se detuvo y se retiró del sitio dejándola a ella y a su amado yaciendo en su cama, su vida eterna había acabado, por primera vez dos seres de energía habían muerto y no regresarían.

El crimen causó revuelo entre los Gyons, nunca antes alguien había hecho algo similar, estaban asustados y confundidos. Las acciones de Brök terminaron de completar su cambio, toda bondad en él había desaparecido, ahora solo era un ser maligno y su cuerpo lo reflejaba, salieron de él cuernos, una cola puntiaguda y dientes afilados, ya no lucía como el resto, el primer demonio había nacido.

Brök usó la manipulación en varios Gyons logrando que lo siguieran y pronto el mundo que por tanto tiempo había sido uno solo, se dividió, los Gyons desaparecieron, ya no eran seres equilibrados, ahora eran dominados por sus sentimientos que hicieron cambiar su anatomía, así fue como perdieron el don de la vida eterna y dieron paso a nuevas razas, cada una dominada por una emoción diferente y con el paso de las generaciones, sus diferencias se volvieron más notorias y la brecha entre el bien y el mal se hizo cada vez mayor.

Los ángeles que controlaban la luz decidieron que debían proteger a los inocentes, llamaron a todos los seres de magia blanca que conocían y entre todos crearon un hechizo que pensaron sería la solución a sus problemas, Caph pasó a ser dos mundos dentro de uno, la mitad del planeta era la luz, el día permanente, la alegría y seria el hogar de quienes no poseían maldad en su corazón. La otra mitad era oscuridad, la noche infinita, el lugar ideal para quienes estaban dominados por los peores sentimientos.

Por un tiempo la solución parecía funcionar, cada lado se ocupaba de sus propios problemas y disfrutaba de sus gustos sin jamás tener contacto con la otra mitad pero las ansias de control del bando oscuridad eran demasiado grandes, su ambición los dominó y pronto le declararon la guerra al bando luz dando paso al conflicto eterno.

Cuenta la leyenda que el último Gyon que existió, recitó esta profecía antes de su muerte ‘Cuando la luz roja alumbre la noche y la compasión y el perdón se abra paso entre el miedo, la luz y la oscuridad serán uno solo. Cuando el dolor nuble la alegría y el llanto traiga felicidad, resurgirá la unión entre dos mundo’.

 

Un ruido hace salir a Lukas de sus pensamientos, no sabe que fue ni de dónde provine pero decide ir a investigar. Camina por las adyacencias de su residencia, acercándose al edificio de ladrillos que se eleva frente a él, es el lugar donde mantienen encerradas a las chicas secuestradas.

–Quizás alguna quiera jugar un rato –dice riendo para sí mismo

Se acerca a la entrada y nota que no tiene candado, su ceño se frunce en señal de confusión, no es posible que alguien olvidara colocarle candado a la puerta, analiza en sus pensamientos a la vez que comienza a mirar para ambos lados y encuentra el candado tirado en el suelo.

–Esto no puede ser bueno –exclama mientras se apresura a entrar al edificio.

No puede ocultar su cara de sorpresa al ingresar y notar que todas las jaulas están vacías. Sus prisioneras se han ido.

–No, no, no –grita con desespero mientras da vueltas por el lugar revisando las jaulas y tirando todo a su paso. Una voz lo alerta

–Apúrate –escucha decir a la voz desconocida en el fondo, rápidamente ubica de donde proviene el sonido, parece que viene del piso de arriba por lo que se apresura a subir las escaleras.

–Apúrate –vuelve a escuchar confirmándole que no estaba alucinando la primera vez. Lukas comienza a correr de prisa en busca de esa voz, sabe que si la encuentra, encontrará a las chicas.

Al terminar las escaleras, visualiza al final del pasillo a un grupo de chicas, son las que tenían secuestradas, al menos una parte de ellas, están escapando por una escotilla en el techo.

–Alto –grita Lukas haciendo voltear a las chicas, quienes al verlo se apresuran en su tarea.

El demonio corre a toda velocidad por el largo pasillo, la rabia lo invade y ha hecho aflorar sus cuernos que sobresalen de su cabeza, sus ojos verdes se tornan negros mientras se acerca a su destino.

–Dame tu mano –le grita una de las hadas en el techo a la chica que ha quedado de última, una elfa pequeña y de contextura delgada y delicada.

Lukas no recuerda haber visto antes a esa elfa, su mente hace un escaneo mental de ella, no estaba entre las que secuestraron y no luce como las demás, su ropa no está rota o sucia, no ha sido golpeada o maltratada, no puede ser una de ellas pero ¿quién es y cómo ha llegado ahí? Su mente intenta descifrar el enigma mientras el espacio entre ellos se acorta.

Sofía toma la mano que le ofrecen e intenta subir por la escotilla pero cuando pareciera que está a solo unos segundos de ser libre, siente que la toman de la pierna y la halan hacia abajo haciéndola caer boca arriba en el piso frio del pasillo. El hada la mira aterrada sin saber que hacer pero al ver el rostro del demonio decide correr antes de que éste la atrape.

Lukas sube rápidamente al techo con la esperanza de poder recuperar alguno de sus trofeos pero su esfuerzo es en vano, todas las chicas han desaparecido, baja nuevamente por la escotilla molesto y se para junto a Sofía quien en ese momento abre los ojos adolorida.

–Esta la pagaras caro –advierte a la elfa quien siente su rabia a través de su voz.

 

 

Anuncios

11 comentarios en “Luz y oscuridad -Capitulo 2: Lukas”

  1. Estoy super enganchada. Me lo leeré con detenimiento en otro momento. Me encanta como escribes y me parecen todas muy interesantes. Muchas gracias guapa. Un saludo. Seguiré leyendo todos cuando tenga más tiempo. Muchos besos y un saludo.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s